Los números del nombre se calculan con la tabla pitagórica. Cada letra vale de 1 a 9: la A es 1, la B es 2 y así hasta la I; a partir de la J se vuelve a empezar por el 1. Usa el nombre y los apellidos que figuran en tu DNI, no un apodo ni un apellido que hayas tomado más tarde.
Las letras con tilde o diéresis cuentan como su letra base (Á como A, Ü como U), y la Ñ, como N. La CH y la LL son dos letras cada una. La Y cuenta siempre como vocal, incluso donde suena a consonante, como en «Yolanda».
De las letras salen tres números. El número de expresión, que algunos llaman número del destino, es la suma de todas las letras y habla de tus talentos. El número del alma, que se calcula solo con las vocales, describe lo que deseas en lo más hondo. El número de la personalidad, con las consonantes, es la impresión que causas en los demás.
Cada palabra, es decir, cada nombre y cada apellido, se reduce por separado, y solo después se suman los resultados. Dos apellidos son dos palabras, y un nombre compuesto como María José, también. Igual que con la fecha, así se conservan los números maestros: López suma 29, es decir, 11.